Jean Paul Gaultier, el espíritu francés de la rebeldía

 

Es uno de los cuatro ases de la baraja de la moda, junto con Giorgio Armani, Karl Lagarfeld y el tándem formado por Domenico Dolce y Stefano Galbana. Su espíritu rebelde y provocador ha revolucionado pasarelas, escenarios e incluso las pantallas de cine, que se ha encargado de vestir. Inventó la falda para hombres y hasta se ha puesto delante de un micrófono.

Curioso y polivalente, el niño que aprendió el oficio mirando a su abuela y que con seis años cosía la ropa para sus osos de peluche es hoy un genio mundial de la alta costura.

Hijo de un contable y una cajera, nunca pisó una academia ni un taller de costura. Su historia es la de un niño enamorado de la aguja que ha pasado de la pana a la seda, de artesano autodidacta a genio de la alta costura. “Nací de la nada, así que mi máxima preocupación siempre ha sido hacer salir mis colecciones”, asegura el diseñador.

En lugar de jugar con los muñecos, el niño Jean Paul enhebraba agujas para vestirlos y con sólo 15 años ya hacía los bocetos de una colección de ropa para niños. Su formación autodidacta le sirvió para crear bosquejos muy heterogéneos pero de gran calidad, que enviaba a las principales firmas de alta costura.

 

Sus inicios
Uno de esos sobres con sus ilustraciones llegó al escritorio de Pierre Cardin, que se quedó impactado por el talento de aquel desconocido. El modisto no tardó en ficharlo como asistente para su taller en 1970 y, el día de su mayoría de edad, Jean Paul Gaultier empezó a trabajar para la famosa casa de costura.

Sería la primera de una lista de etapas –Cardin, Jacques Esterel o Jean Patou– en las que Gaultier va tejiendo su carrera. Ya con ganas de volar por su cuenta, lanza su primera colección en 1974 y dos años más tarde crea su sello en solitario. Su consagración como un talentoso que apunta maneras de genio llega tras encargarle la firma japonesa Kashiyama el diseño de una línea de ropa.

A partir de entonces su cotización se dispara sin freno. Los años 80 son su época dorada. Los años Gaultier. El diseñador miró a la moda de cara como nadie la había mirado antes: primero comenzó a sugerir la introducción de usos y prendas urbanas en las pasarelas. Apostó por el cambio de roles masculino-femenino, como las faldas escocesas para ellos –inventa la moda del boy toy, (hombre objeto)– o los trajes de corte militar para ellas, así como el uso de modelos pasadas de kilos o de hombres de más de 50 años en los desfiles. Unas prácticas rompedoras le acarrearon críticas feroces, pero también un rápido ascenso al olimpo de la moda.

Aunque no ha sido en las pasarelas, sino en los escenarios, donde sus creaciones han lucido con mayor intensidad. En la memoria de todos está el modelo que diseñó para Madonna en los 90, un corpiño rosa con conos en vez de copas que llevó durante su gira Blond Ambition Tour. También ha vestido al apocalíptico Marilyn Manson, a Kylie Minogue, Jhonny Hallyday y a varios concursantes en distintas ediciones del festival de Eurovisión, del que se declara fan acérrimo.

Sus inquietudes musicales le llevaron a probar en este universo, aunque demostró tener menos talento con el micro que con la aguja. Su sencillo How to do that apenas pasó sin hacer ruido por las discotecas europeas en 1989. En 1995, presentó la gala de premios MTV, probando así suerte como showman. También se han encargado de vestir la gran pantalla; en concreto, las películas Kika, de Pedro Almodóvar, o La ciudad de los niños perdidos, del francés Jean Pierre Jeunet.

 

Unión con Hermès
En 2004, ficha por Hermès. Es el entonces presidente de la firma francesa, Louis Dumas, quien decide confiarle el diseño del pret-à-porter femenino de la marca. Pero tras la muerte de su padrino, las relaciones con la empresa se enfrían y en 2010, tras siete años de colaboración, el célebre diseñador es sustituido por el discreto y desconocido estilista Christophe Lemaire, encargado de Lacoste.

Tras la separación, Gaultier se centra en explotar su propia marca. En los últimos años su firma, en cuyo capital el modisto conserva el 55% –Hermès acaba de poner en venta el 45%–, no se ha portado bien con los números: en 2009, su cifra de negocio cayó un 19% y las ventas internacionales descendieron un 31%.

Por eso, el diseñador, de 58 años, busca ahora un inversor que quiera costearle su nueva aventura: la de la expansión en Asia, donde Gaultier sólo cuenta con algunas boutiques, a diferencia de sus colegas franceses, con mucha más presencia.

 

 

Acerca Redaccion

Equipo de redacción de la red de Mundodehoy.com, LaSalud.mx y Oncologia.mx

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