Eva Longoria muestra su labor humanitaria en FICG

Organismos internacionales calculan que cada año unos 400,000 niños trabajan en los campos agrícolas de Estados Unidos, y tres de ellos cuentan su historia en el documental La Cosecha, que dirige Roberto Romani y produce la actriz Eva Longoria.

Dejando a un lado su glamour de actriz de Hollywood para apoyar con su imagen y trabajo el documental que pretende llamar la atención de la comunidad mundial sobre la explotación laboral de los menores.

“Es una desgracia que la personas que alimentan a la nación más alimentada del mundo se van a dormir con hambre”, dijo Longoria al justificar su participan como productora ejecutiva en esta cinta.

El documental se proyectó la noche del sábado en el marco del Festival Internacional de Cine de Guadalajara (FICG), que se lleva a cabo esta semana en la capital de Jalisco, al occidente del país.

El boleto de acceso costó 200 pesos y lo recaudado será a beneficio de los Hospitales Civiles de Guadalajara, que entre otros programas atiende a niños de escasos recursos.

Será también la herramienta que la actriz utilizará para llevar ante el gobierno  estadounidense una iniciativa para insistir en la protección de los derechos de los menores, según anunció.

“Hicimos este filme para llevarlo a Washington y así cambiar las leyes que protegen a los niños”, comentó la actriz.

En un diálogo sostenido con el público asistente a la proyección, y luego en conferencia de prensa, Longoria y Romani subrayaron la importancia de respetar las leyes internacionales que protegen los derechos de los niños.

“Más de 73 países en el mundo han acordado que las peores formas de trabajo infantil deben ser ilegales y algo de lo que vimos esta noche en la pantalla califica como ilegal, y hay otra convención de la edad mínima y México no participa, ni Estados Unidos, ni Canadá”, argumentó Romani.

La actriz conocida mundialmente por su papel de Gabriela Solis en la exitosa serie estadounidense Esposas desesperadas, indicó que aunque su niñez no estuvo ligada al trabajo en el campo, creció en una granja donde estuvo en contacto con situaciones similares, y descartó que su labor altruista sea similar a la de otros famosos.

“No me importan las comparaciones ni lo que piense la gente sobre otras celebridades, mi vida es diferente a la de los demás, yo no pretendo ser la siguiente Angelina Jolie, yo sólo hago cosas que salen del corazón”, afirmó enérgica durante la conferencia de prensa.

 

La Cosecha

El público tapatío siguió la noche del sábado a través de documental La Cosecha, la historia de Zulema, Víctor y Perla, tres menores que nacieron o crecieron en Estados Unidos y que sus escasos años de vida los han pasado trabajando en el campo.

Su origen (hijos de inmigrantes), condición (pobreza) y la ausencia de la aplicación de leyes, los ha llevado a vivir en condiciones similares a los de miles de niños de  cualquier país en subdesarrollo: trabajos forzados, largas jornadas y la falta de oportunidad para asistir a la escuela.

Se les conoce como migrantes porque van de ciudad en ciudad moviéndose al ritmo de los tiempos de la cosecha. Trabajan con raíces, pero ellos no pueden echar sus propios cimientos.

Unas semanas cosechando fresa, otras tantas cebolla y luego tomate, les impiden estar en un sitio fijo donde construir un hogar, hacer amigos y compañeros de escuela.

Zulema tiene 12 años, su madre y su abuela han trabajado también en los campos agrícolas de EU. Su jornada diaria desde que tiene uso de razón, empieza en la madrugada y termina cuando el sol se oculta.

Gana en promedio unos 64 dólares a la semana y aunque no conoce otra forma de vida, aspira a llevar una como algunos chicos de su edad: con escuela y amigos.

No tiene sueños, jamás ha pensado en ellos, pero tiene claro que le cada vez le cuesta más trabajo levantarse de madrugada y pizcar hasta que el cuerpo no responde.

Víctor es un chico de 16 años, quisiera llenar cubetas de tomates que pizca en los campos, a la misma velocidad de un adulto, pero su edad y sus fuerzas no le dan.

Cada día termina exhausto, pero no quiere abandonar el trabajo, aunque sus padres no lo obligan a trabajar, sabe que si no lo hace, habrá más carencias de las que ya padecen en su familia.

Perla tiene 14 años, de los tres es la que más tristeza y dolor muestra, quizá porque a diferencia de los otros ha podido hacer algunos amigos en su escuela, pero le duele que cada vez que tiene que emigrar con su familia, tienen que dejar a sus amigos y la posibilidad de graduarse con ellos.

La niña provocó risas involuntarias y tímidos aplausos entre los asistentes a la sala, cuando en uno de los diálogos dice a su padre: “tenemos que escribirle una carta a Obama (Barack, presidente de EU) para decirle que ya no hay trabajo, que cada vez está peor”.

Son niños norteamericanos, “la gente no piensa que esto pasa en Estados Unidos,  no saben que es un problema de este país, todo mundo cree que la leyes son son así, y cuando podemos hacer un documental así, todo mundo puede ver, qué fuerte que está pasado en este país”, recalcó Longoria durante la presentación del documental.

El documental a diferencia de muchas de las películas que se exhiben en el festival, no tiene un final feliz, al menos hasta hora. 

La historia tampoco concluye ahí y la esperanza es que ellos puedan convertirse en algunos de los personajes exitosos y famosos que se muestran al final y que como ellos, también tuvieron una infancia de trabajo en los campos agrícolas de EU.

 

Acerca Redaccion

Equipo de redacción de la red de Mundodehoy.com, LaSalud.mx y Oncologia.mx

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