Flujo vaginal anormal

En forma natural la mujer produce flujo vaginal que mantiene sano al órgano reproductor femenino, pero cuando éste presenta color blanquecino, mal olor y consistencia grumosa se trata de leucorrea, la cual será indicativo de que algo fuera de lo común pasa en el organismo.

Serán característicos de estos problemas inflamación e irritación de uno o ambos órganos y la generación de flujo vaginal blanquecino anormal, llamado leucorrea, el cual se reconoce por emitir olor fétido y tener consistencia parecida a la leche cortada. Los especialistas en salud de la mujer (ginecólogos) reconocen también como causas de leucorrea las infecciones en alguno de los órganos del aparato urinario (por ejemplo, uretritis, cuando se presenta en el conducto urinario llamado uretra) y también del digestivo (proctitis, en ano o recto).

Igualmente sucede por la excesiva producción de estrógenos (se denomina leucorrea discrásica), o a la que se presenta en los momentos de excitación psicosexual, generalmente los que preceden al coito y que acompaña al fluido que humedece los genitales externos de la mujer, y que se identifica como vestibular. Sirva como información que la vaginitis también puede suscitarse por estrés, mala nutrición, tratamientos con antibióticos y otros medicamentos que alteran la flora normal vaginal, e incluso por coito con fuerza excesiva.

La leucorrea de origen vaginal es la más frecuente, sobre todo durante la vida sexual activa de la mujer, aunque a veces se asocia a problemas de higiene en niñas y posmenopáusicas. Además de las características físicas del fluido antes mencionadas, la vaginitis conllevará comezón y, en algunos casos, excoriación en la cara interna de los muslos; ocasionalmente habrá dolor durante la relación sexual (dispaurenia).

El término leucorrea viene del griego leucos , blanco y rrea , fluir o fluido, pero se sabe que el color puede variar de acuerdo al microorganismo que la produzca; por ejemplo, en la vaginitis por trichomonas (bacterias) la secreción tiene color verdoso, aspecto espumoso y olor parecido al fecal; la producida por un hongo llamado cándida albicans (la que mayor casos registra) genera en la paciente secreción color blanco amarillento y formación de grumos.

Otro ejemplo es la infección por gardnerella (bacteria), la cual tiende a producir una secreción blanca, gris o de color amarillo turbio, con olor fétido (parecido a pescado) que aumenta después del coito o de lavarse con jabón; el fluido de la moniliasis (hongo) con frecuencia es líquido, grisáceo y poco viscoso, sin un olor tan significativo, pero la cual se adhiere anormalmente a la paredes vaginales.

Tanto la mencionada tricomoniasis como la clamidiasis (generada por la llamada clamidia ) tienen en común que la bacteria responsable ingresa al organismo femenino cuando se tiene contacto sexual con personas infectadas; esta última infección es más difícil de diagnosticar, ya que la leucorrea es muy parecida al flujo vaginal normal, sólo que más abundante, por lo que puede pasar desapercibida por largo tiempo.

Debemos destacar que hay virus que con frecuencia causan vaginosis, los cuales son transmitidos vía sexual, siendo los más comunes el del herpes simple y el del papiloma humano; ambos se caracterizan por causar lesiones al interior del órgano femenino, pero prácticamente no influyen en las características del flujo vaginal.

Los detalles físicos de la leucorrea darán al ginecólogo una idea general del origen del problema, pero habrá ocasiones en que serán necesarios estudios de laboratorio, entre ellos papanicolaou y/o colposcopia, para determinar con exactitud la causa y, a partir de ello, prescribir el tratamiento a seguir.

Por otra parte, debe tenerse en cuenta que hay factores predisponentes que pueden alterar la flora vaginal, con las consecuencias que aquí se han señalado, siendo los más comunes:

Cambios de clima.

Embarazo.

Diabetes.

Anticonceptivos orales o dispositivos intrauterinos.

No usar condón en las relaciones sexuales que no son con la pareja habitual.

Medicamentos, como antibióticos, corticoides, metronidazol e inmunosupresores.

Tampones, aunque no en todos los casos.

Ropa interior sintética; prefiera la fabricada con algodón, ya que este material contribuye a mantener seca la zona genital.

Prendas ajustadas; las holgadas permiten adecuada ventilación.

Deficiente higiene. Limpie su zona genital de adelante hacia atrás para evitar diseminar bacterias a la vulva de las alojadas en recto y ano.

El último punto de los anteriormente señalados es la causa principal de infección vaginal en niñas y adolescentes, quienes no reciben tratamiento por prejuicios (propios y/o de su madre) para revisión de los genitales por un médico. El resultado es que los gérmenes se alojan en la zona por largo tiempo y producen leucorrea, además de irritación, comezón y en ocasiones sangrado; otra causa de vaginitis infantil es el abuso sexual. Sea cual sea el caso, debe recibir atención médica.

Finalmente, es muy importancia hacer hincapié en un error en el que cae gran parte de la población: ante la presencia de flujo vaginal anormal se administran fármacos sin conocer cuál es el origen del problema, en otras palabras, se automedican productos para combatir bacterias cuando la infección es causada por hongos, o viceversa, de forma que la afección no cede y puede prolongarse durante meses. Ante cualquier indicio de leucorrea acuda siempre al médico y no consuma o aplique ningún producto que no sea indicado por el especialista; recuerde que es su bienestar el que está en juego.

Acerca Redaccion

Equipo de redacción de la red de Mundodehoy.com, LaSalud.mx y Oncologia.mx

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