Como seguir adelante ante la viudez

Hay momentos, en los que justamente nuestra condición de mujeres nos ayuda a poder sobrellevar una crisis, gracias a ese potencial de amar y fuerza de carácter que, por lo general, nos caracteriza. Aceptar un conflicto resulta complicado, ya que al darse esta situación, los significados que se les dan a los problemas que se presentan superan las facultades, recursos e información para vencerlos. “En los periodos de crisis emergen tensiones que al no poder ser resueltas, conducen a la persona que los sufre a un estado de desequilibrio emocional”, asegura María Verónica Peña de Manzano, licenciada en orientación y consultoría familiar. La experta sostiene que en el mundo occidental, la mayoría de las mujeres educa a sus hijos para que estos sean felices, dejando de lado, dentro de su aprendizaje, un aspecto importante del desarrollo del ciclo de vida: el dolor y el tener que enfrentar situaciones difíciles. 

La superación 
No todas las mujeres afrontan los cambios de la misma manera; eso dependerá de la capacidad que cada una tenga para superar las calamidades, de los rasgos de su personalidad y de los deseos de crecimiento que posea; articulados con las estrategias para afrontar y adaptarse a su nueva situación, y el apoyo de sus seres queridos. Recuerda que la vida sigue; además, “si se tiene hijos es necesario que se les brinde un espacio para permitirles compartir sus sentimientos y hacer de la comunicación abierta sobre lo sucedido un canal que proveerá a todos una guía para la reorganización del hogar. Durante la fase de adaptación a la crisis, la familia intenta restaurar el equilibrio, adquiriendo nuevos recursos, desarrollando nuevas conductas, instaurando nuevas reglas, reduciendo las tensiones y cambiando su visión de la situación”, recalca. 

El dolor de la viudez 
El duelo por la muerte de un esposo acarrea una cantidad de sentimientos que suelen esconder y paralizar el potencial que una mujer posee para salir adelante. La tristeza, frustración, inapetencia, temor al futuro, desamparo, autorreproche, trastornos del sueño, confusión, ansiedad e impotencia son reacciones naturales ante la pérdida de un ser querido. La duración de este estado dependerá de otros factores, como la intensidad del amor perdido, el tipo de muerte, los conflictos con el fallecido, variables de la personalidad –como el manejo del estrés– y variables sociales, como el apoyo de familiares y amigos, y el sentirse reconfortada por otros medios, como la religión, la lectura o la recreación en general. El tiempo que necesite la mujer para vivir las fases del proceso de duelo será determinante para que ella llegue a aceptar la realidad de la pérdida, trabajando su dolor y emociones, sin negarlas ni racionalizarlas, y logre reajustarse a esta nueva situación en que su cónyuge está ausente. Sin embargo, Peña recalca que “cuando existen hijos la responsabilidad de servirles de apoyo puede convertirse en una meta que le ayude a dejar su pasividad dentro de un marco temporal razonable, otorgándole la fuerza y la esperanza para afrontar su pérdida y seguir viviendo de manera que la vida propia y la de los seres amados recupere su riqueza, plenitud y armonía. En resumidas cuentas, superar una crisis para recuperar la felicidad depende de la magnitud del potencial de amar”. 

Acerca Redaccion

Equipo de redacción de la red de Mundodehoy.com, LaSalud.mx y Oncologia.mx

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