El trastorno disfórico premenstrual causa irritabilidad, depresión y ansiedad severas

De acuerdo con la doctora Jazmín Ariana Alas Hernández y el doctor Sebastián Barillas Rojas, investigadores médicos de Costa Rica, el trastorno disfórico premenstrual (TDPM) afecta aproximadamente a entre el 3% y 9% de las mujeres en edad reproductiva. De este porcentaje, entre el 24% y el 32% padece síntomas moderados o severos.

Este trastorno causa irritabilidad severa, depresión, ansiedad, cambios de humor, problemas para concentrase, debilidad, cólicos, entre otros, que interfieren en la vida de quien lo padece. Su duración va de una o dos semanas antes del inicio del período menstrual y sus síntomas desaparecen dos o tres días antes del inicio de la menstruación.

Se tiene registro de él desde los sesenta, bajo la condición de tensión premenstrual; en 1994 se incluyó en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, cuarta edición DSM-IV. No obstante, es hasta el 2013 cuando el término fue designado para referir al desorden asociado a la etapa premenstrual.

En la actualidad no se tiene en claro qué lo origina, sin embargo, las principales hipótesis están relacionadas con la participación de hormonas y neurotransmisores que intervienen en el ciclo menstrual, en específico, por los cambios en los niveles de progesterona y sus metabolitos, además de la baja sensibilidad de los neurotransmisores, como el ácido gama-aminobutírico (GABA), y la disminución de la serotonina. De igual manera, se postula que es producto de factores genéticos, neurobiológicos y endocrinológicos.

Te puede interesar:

Para diagnosticarlo, se utiliza la quinta edición del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, el cual indica que los síntomas tienen que presentarse en la mayoría de los ciclos menstruales, no tienen que estar relacionados con otros trastornos y no se pueden atribuir a los efectos fisiológicos de una sustancia o a otra afección médica. 

Las opciones para tratarlo incluyen antidepresivos, anticonceptivos orales, agonistas de la hormona liberadora de gonadotropina —los cuales suprimen la ovulación—, alloprenanolona —para disminuir la ansiedad, irritabilidad y enojo—, tratamiento quirúrgico, terapia cognitivo conductual y ejercicio.

Resulta importante diferenciar al TDPM del síndrome premenstrual (SPM), ya que el último no representa un problema grave que interfiera en la vida de las mujeres, mientras que el primero es un desorden severo caracterizado por alteraciones cognitivas, afectivas y físicas que ocasionan un deterioro funcional.

Debido a esto, es fundamental su estudio y tratamiento oportuno, pues de lo contario, quien vive con él tendrá una disminución en su calidad de vida y problemas en los ámbitos laborales y personales.

RGP

Para saber más:

Acerca Redaccion

Equipo de redacción de la red de Mundodehoy.com, LaSalud.mx y Oncologia.mx

También te puede interesar

Olvídate de la piel de naranja y la retención de líquidos en sólo dos pasos

El Día Mundial de la Alimentación celebra 42 años desde su promulgación, celebrado el 16 …

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *