Mamá prevenida vale por dos: mis finanzas

La administración inteligente del dinero hace posible que puedas disfrutar de una vida más relajada y llena de placeres. El ahorro hace posible cubrir los gastos elementales, al mismo tiempo que te consientes un poco cumpliendo tus deseos.

A veces nos parece que gastar en una misma es un lujo, cuando se puede destinar mejor ese dinero a la escuela de los hijos, al auto, o a remodelar ciertas zonas de la casa. Entonces, gastar en algo que se ha soñado desde hace algún tiempo, genera sentimientos de culpa y remordimiento.

Es momento de aprender que los gastos impulsivos, o en su caso excesivos, también son válidos, siempre y cuando tengamos una correcta administración para sustentarlos. Sí es posible darte algunos placeres, sin necesidad de causar daños irreversibles a tus finanzas o vivir angustiada por el futuro.

Como primera recomendación para ayudarte a administrar de mejor manera el dinero, debes saber diferenciar tres necesidades fundamentales:

         Necesidades primarias. Se refiere a aquellos objetos o servicios indispensables para la conservación de la vida. En otras palabras, es el mínimo necesario y es igual para todas las personas. Por ejemplo, alimento, prendas de vestir, vivienda.

 

         Necesidades secundarias. También son objetos o servicios indispensables, pero están determinados por el estilo de vida. Es decir, puede haber coincidencias, pero normalmente cada persona tiene necesidades secundarias distintas. Por ejemplo, transporte, educación.

 

         Gustos y deseos. Todas aquellas cosas que te gustaría adquirir, pero que no son imprescindibles. Por lo tanto, si no las obtienes, tu vida no se ve afectada de ninguna manera.

 

 

Es muy importante ser honesta con las cosas que realmente se necesitan y aquellas que solo son deseos insatisfechos. Lo mejor es hacer una lista, empezando con las necesidades prioritarias y dejando al final aquellas cosas, que si no las obtienes, tu vida no tendrá ningún cambio.

 

Cuando vayas a realizar un gasto, realízate las siguientes preguntas: ¿lo necesito o lo quiero? ¿lo puedo? Debes identificar si es algo realmente necesario o si es un deseo.

Si decides que no lo puedes adquirir en ese momento, regresa a tu lista y define una estrategia para conseguirlo. ¿Puedes recortar gastos de necesidades secundarias? ¿Hay sustitutos más económicos para alguna necesidad primaria? ¿Hay alternativas menos costosas para tus gustos? ¿A qué no estás dispuesta a renunciar?

En algunos casos, deberás hacer intercambios; éstos pueden ser temporales o permanentes. Por ejemplo, para conseguir el viaje en crucero que tanto deseas, durante un plazo de tiempo deberás comprar atún en lata en lugar de atún fresco. El ahorro que harás en una necesidad podrás destinarlo a un gusto. O al revés. Si necesitas comprar un impermeable para la temporada de lluvias, tal vez debas suspender la suscripción a tu revista favorita.

Recuerda que no hay imposibles. Para cada objetivo, deberás establecer una estrategia donde definas qué acciones hay que realizar y en qué plazo de tiempo podrás alcanzarlo. Y siempre busca un equilibrio, de forma que ningún rubro se vea severamente afectado.

 

Gastar con responsabilidad

Hacer un presupuesto es la clave para adquirir todo lo que deseas. Normalmente haces un presupuesto mensual, partiendo de cuánto ganas y cuánto gastas. Es importante que en este presupuesto incluyas un porcentaje para los imprevistos. Los imprevistos también podemos dividirlos en negativos y positivos. Un imprevisto negativo puede ser una enfermedad o la descompostura de tu carro. Un imprevisto positivo es aquello que no tenías contemplado gastar, pero surge espontáneo y quieres hacerlo. Por ejemplo, una salida con amigos, el nuevo DVD de tu película favorita o un viaje de fin de semana.

Si contemplas también los imprevistos positivos, sabrás que mes a mes dispones de una cantidad fija para tus deseos. Esto te permitirá gastar con más tranquilidad, pero además podrás planear más fácilmente. Por ejemplo, si deseas unas vacaciones por el Caribe, ahorra el porcentaje destinado a imprevistos positivos. De esta forma no afectarás tu presupuesto mensual, podrás cubrir cabalmente tus necesidades y lograr tu deseo.

Un consejo: Los gastos impulsivos o superficiales no están peleados con la calidad. En todas tus compras evalúa las características del producto o servicio y asegúrate de que el precio sea justo de acuerdo a lo que recibirás. Gastar más no implica despilfarrar tu dinero.

 

http://finanzaspracticas.com.mx/324120-Aprende-a-gastar-sin-culpa.note.aspx 

 

 


Acerca Redaccion

Equipo de redacción de la red de Mundodehoy.com, LaSalud.mx y Oncologia.mx

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